Reseña Cuadernos

Reseña
Cuadernos de Fotografías
por Lic. María Carolina Baulo

La obra de Jimena Passadore es joven, novel, aun cuando el trabajo que rodea su producción tiene casi tantos años como la artista. Exquisita dibujante desde chica, logra canalizar su creatividad convirtiéndose en Diseñadora Gráfica y docente de la Universidad de Buenos Aires y paralelamente, desarrollando una intensa búsqueda donde el “ensayo y error” guían su experiencia en el campo de la fotografía. Desde hace años ya, tomar fotos ha dejado de ser una tarea pendiente para ser una realidad, una forma de comprender, ver y construir el mundo que la rodea a través de una cámara. Una cámara que se incorpora a su vida como fuente de registro permanente de su cotidianeidad. Así nacen los Libros de Artista, modalidad noble y autorreferencial que Jimena Passadore utiliza para “tomar nota” de todo aquello que elige conservar y aprehender. Con Retratos de Leipzig da el puntapié inicial en 2006, donde el hilo conductor está determinado por la presencia de extranjeros estudiando en Alemania – siendo ella misma parte de ese grupo autoexiliado por motivos diversos-. Las fotos actúan como testimonio, relatan las búsquedas de cada personaje y se presentan en diálogo con los comentarios, de puño y letra de los propios retratados, puestos en un post it. Gente, personas que compartían el aquí y ahora con la artista y ella decide inmortalizar en un libro de autor.

Bitácora en cambio, expande sus redes en el tiempo. Compaginando experiencias diversas entre 2006 y 2010, el libro se presenta en constante crecimiento, como dice Jimena. Las situaciones ya no marcan un aquí y ahora definitivo en el tiempo sino varios aquí y ahora a lo largo del tiempo. Más que nunca la cámara cobra importancia cuando combina imágenes de viajes, retratos, amigos, familia, autorretratos, paisajes, animales…Un amplio espectro que nos habla de simultaneidades y el registro que en cada uno de esos momentos ella tiene de su entorno. Por eso Bitácora hace honor a esos cuadernos de trabajo – y no casualmente muy usados por los diseñadores- donde se apunta información que puede parecer inútil en el momento, pero donde algo se intuye y se busca preservarla como valiosa para el acudir a ella en el futuro. Así es como Jimena Passadore organiza su Cuaderno de Fotografías, su pequeño álbum con grandes historias que irá cambiando acorde a quien lo lea, porque ciertamente las lecturas siempre son múltiples e infinitas.

Los proyectos en carpeta son muchos y bajo este formato, el Libro de Artista, Jimena se plantea continuar su búsqueda…una suerte de anotador en imágenes con un orden lógico dado por quien lo “escribe”. Y confío en que cada propuesta motive y despierte otras con la intensión de jugar con las técnicas formales combinando lo digital, el soporte fílmico, el blanco y negro, el color, el fotomontaje y todo lo que empieza a aparecer interactuando en estos libros, como verdaderos disparadores de nuevos recorridos y nuevas miradas eternizadas en sus cuadernos de ruta.

Todo en arte es personal, la objetividad del sujeto es casi contradictoria por definición. Y basta con mirar una foto como Hembra, enfrentada a la “objetividad” de un espejo que nos devuelve el reflejo de la artista en un doble acto tan íntimo y privado como es tomar una fotografía y a su vez tomarse ella misma una fotografía donde nos presenta a León, a quien se le dedica el libro. Hasta aquí una historia que seguramente necesitará de muchos otros “apuntes” a medida que Jimena siga creciendo como mujer y como artista, experimentando, cuestionando, viviendo.